Bajo los atentos ojos de aquellos que apenas me miran,

camino taciturno, sonriente y absorto en mis pensamientos

que antaño fueron míos, tuyos, nuestros y de nadie en concreto

Buceo en el talante sereno del humo que exhala mi mente mutilada

Sueño silencioso, cabizbajo, entretenido con lamentos de agua

 

El sol araña mis pies y cabalga sobre aquellas luciérnagas,

ansía como nadie cada momento oculto que disfrutaremos,

perpetra un crimen que no conseguirá cometer y se alimenta

de los resquicios de pesadumbre que vamos abandonando sin más,

sin pena alguna, sin necesidad efímera de volver a mirar atrás

 

El mar de los recuerdos ahoga las almas que nos dejan para siempre

La libertad, seña etérea que permanece grabada a fuego en el anillo perdido,

continúa en mi brazo izquierdo tatuada, prometiendo no soltarme jamás

El frío, inscrito en este parpadeo que no soy capaz de explorar,

es ese escudo, esa coraza uniforme, penetrable solo por tu ternura,

tan peligrosa y dulce, tan mortal y necesaria, tan dolorosa y suave

Ese ardor acallado, esa canción encerrada, ese rumor infundado,

son los viajes por los que únicamente tú puedes guiarme,

los caminos que el perdón me mostró en una ocasión y quise olvidar,

los secretos que con esa sonrisa siento ganas de confesar

 

Volver