Aun no sé realmente donde vamos

ahora que este meteorito reincidente destruye una vez más nuestro mundo

Aun no sé si seguiré buscando la llave extraviada

ahora que mi mejor consejera ha sido despedida por mi reina fantasma

Después de siete años de sufrir y recapacitar todavía no sé nada

 

Aquella luz vino desde el cetro que alimenta su mirada,

cegó mi mente y se apropió de un corazón cansado

Aquellas palabras se hicieron inolvidables sin querer,

cariñosas, insignificantes y a la vez tan peligrosas

arrancaron una herida infectada, para, en su lugar,

dar a luz una Flor De Loto tan marchita como sensual

 

Aquella sonrisa se introdujo como un polizonte en mis venas

y cambió el rumbo de mi vetusto barco salvándolo de los escollos

Aquellos besos acompañados de caricias dieron la vida a un lobo muerto,

le brindaron una segunda y definitiva oportunidad que desaprovechó

por culpa de un miedo omnipresente que jamás olvidó

 

Y sin pensarlo me lancé al salvaje mar y nadé en la arena,

ensucié aun más mis odiosas manos de errores sin razón,

agoté mis fuerzas en una batalla desde un principio perdida,

llené mis oídos de gritos sin sentimiento,

destrocé mi garganta aposta hasta que, obligada, mi alma enmudeció por completo

 

Llegué a una playa desierta exhausto y me dormí al alba

Mi letargo duró varios meses y entonces apareciste tú

Me llevaste de la mano y me cobijaste en tu silencio

Recuperé mi espada, pero mi armadura se pudrió en sal

Me encerré en el horizonte de un recuerdo, de una noche sin final

 

El brillo de tu mirada mantuvo mi corazón y mi alma entretenidos

Tus palabras paliaron mis dolores solo los meses impares

Tu sonrisa danzó sobre mi piel protegiéndola del sol

Sin saberlo, en vez de besos hacías el boca a boca a un marinero moribundo

Y aquella Flor De Loto que intentaste borrar creció en mis sueños, sin control

 

Ayer vi aparecer de entre las algas del pasado

un barco de cristal cuidadosamente tallado

Su nombre es una mezcla de ilusión y desengaño

El tacto de sus velas de seda fina es como el de un cabello que acaricié antaño

Carece de ancla, pues en ningún lugar se detendrá

Sabes, aunque no te lo diga que mañana me marcharé

Sabes igual que yo, que el tiempo en él me hará naufragar

Sabes, porque mis ojos sinceros me delatan, que nunca lo abandonaré

Sabes que no existe para mi enfermedad solución alguna,

que no hay forma de convencerme, que en este barco mi muerte encontraré

y que sin mirar atrás ni arrepentirme en mi inmortal deseo me ahogaré

 

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