El viento cambia de dirección y las nubes ocupan el cielo por completo

No soy capaz de escribir nada nuevo, nada bueno, nada que merezca la pena

Estoy hundido y creo saber porque, pero no estoy completamente seguro

Siento que llego al abandono de Roma en silencio, con la llegada de la mañana,

pero en esta ocasión, es totalmente diferente, esta vez mi alma sufre de verdad

Intento disimular el dolor que crece, pues no sé de ti desde hace semanas

 

La gente pregunta, conociendo las respuestas

Mi corazón me insta a que calle, pero no puedo más

Toda mi fuerza se desvanece cuando miro tus fotos

Mis máscaras se derriten cuando alguien pronuncia tu nombre

Pero tu mirada, sellada en mi mente, me pide insistentemente que guarde nuestro secreto

mientras conserve una esperanza fresca en este, mi último desierto

 

Las estrellas brillan de una forma diferente, nadie más se dará cuenta

En estos días en los que te echo de menos,

la locura ha regresado sonriente y parece dispuesta a quedarse para siempre

La luna besa mis párpados cada noche y en sueños, entre mis brazos logro tenerte

En la oscuridad de mi espíritu busco constantemente una salida, una solución

que no encontraré, pues hay cosas que nunca cambiarán y no podré dejar de quererte

 

¿Y sabes?, lo más triste es que lo peor está aún por llegar,

porque aunque parezca que ya he tocado fondo, no es así

Un asesino amable se esconde entre tú y yo, buscando su botín

Su poder radica en dejarse ver entre la multitud, ausente

Mi poder radica en observarle y no ser capaz de apartarle de ti

 

Es duro, es tan duro, conocer a un débil oponente por completo

y saber que, con un simple guiño, me dejará fuera de combate

Es duro, es sumamente duro, aprender a encajar los golpes del destino

y no descubrir cual puede ser la mejor postura para caer

 

En fin, supongo que llegará la valentía a mi cuerpo y te llamaré

Con pocas palabras y lágrimas amargas me despediré de tu comprensión

Introduciré tu cariño en mi enorme baúl de fracasos y marcharé

en busca de un perdón que no merezco, al hogar de los deseos no concedidos

No te pediré que me olvides, pues sé que, sin duda, lo harás

No te pediré que me ignores, pero haré que poco a poco aprendas a odiarme

Y entonces, cuando en el alba de un día de Abril el sol acaricie tus ojos,

mi nombre se habrá transformado en algo sucio, en un insulto, en algo que no querrás pronunciar

El frío congelará mi corazón, mis manos y mis anhelos a tu espalda

y viviré solo, esperando que la muerte venga en mi busca, sin más

 

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