Arrodillado, derrotado en el centro de este puente podrido,

disfrutando del terrible dolor de mis doce llagas infectadas,

privándome de una paz ofrecida que no puedo aceptar

Maldiciendo en silencio a quienes giran su cabeza indiferentes,

maldiciendo en silencio a los falsos santos que me quieren ayudar

 

Ahora que el fin de mi peregrinación se acerca agazapado,

confundiéndose con el entorno amenazante que me rodea,

puedo admitir que tengo miedo del mañana robado que me aguarda,

pues nada hay más temible que aquello que desconocemos;

nada hay más temible que aquello que ignoramos y sin embargo no aceptamos

 

Soy incapaz de andar, mis pies arden bajo el suelo de madera,

que amenaza insistentemente con resquebrajarse y hundirme en el vacío

de la luz maldita que, como a tantos, me impedirá vislumbrar la realidad

El sudor opaco que baña mi castigado cuerpo absorbe las escasas esperanzas

El aire traidor no cesa en su empeño de estudiar mi suciedad

 

Cielo azulado que terminarás aplastándome con tu merecida caída,

¿acaso los duendes crecieron hasta vaciar las columnas infiltradas?

Clavan sus dedos grasientos los corderos degollados en mi mente

Cielo azulado que adoran los tristemente valientes faltos de fe,

¿diste en alguna ocasión al mundo que tanto te venera algo en que creer?

 

La duda, compañera eterna de todo ser humano voluble,

se aferra poderosamente en mi hombro izquierdo obligándolo a sangrar

Siroco torrencial que te abres paso a través del raciocinio,

alza tu mirada y sin tiempo para pensar dime:

¿Es el odio un arma descargada que el desesperado esgrime?

No podré arrastrarme ni hacia delante ni hacia atrás

La cuestión que atenaza mis sentidos me mantiene anclado aquí,

peligrosamente unido a una situación que no durará siempre,

pues el reloj de arena ahogado en el último mar comenzó a avisarme

Es doloroso poseer tal cantidad de rencor sin saber que hacer con él

Es imposible dominar un lobo herido en una habitación de papel

 

Mis manos lloran constantemente la perdida de su punto de apoyo,

aquel bastón de marfil con dos zafiros en su empuñadura,

bendita adicción carente de logros manipulados por el inocente rayo

Pálida araña a la que jamás logré totalmente acercarme

Un salvavidas invisible en un maremoto imaginario

 

Únicamente hay una salida en este galeón que naufraga,

eres el único delfín que actualmente puede rescatarme

La nieve de la despedida definitiva resalta la belleza de la muerte

Congelarme en un recuerdo será mi estrategia para aislarme del dolor,

congelarte en el olvido será la tuya para hacerlo del verdadero amor

 

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